Hay canciones que rascan. Brota de muy lejos ese picor en la piel que te reclama. Que reclaman que haga algo además de esperarte. Hay acordes de guitarra que suenan a sábado por la mañana y desayuno en la cama, a tostadas con miel y manteca. Graves que chocan y se desparraman en el pecho hasta …