Listas
Hace mucho tiempo descubrí que me siento cómoda haciendo listas. Me ayuda a decirme cosas. Por ejemplo, que hay dentro mío un interruptor que al apretarlo hace que explote de satisfacción. Esta es una lista de las cosas que según pude registrar, lo aprietan:
El remolino perfecto que se dibuja en tu cabeza,
en el costado izquierdo de la mollera.
El cantar onomatopéyico y tu voz
que de a poco es tuya.
(¿Notaste que a las palabras pueden sobrarles consonantes?)
Cuando abrazás el árbol del patio
o te sentás chinito frente a él
(¡Ay, mi niña zen!)
Estar distraída, voltear a mirarte y encontrarme tus ojos.
El gesto cómplice que me salva de tanto no entender.
Que me devuelve.
La magia del jabón haciéndose espuma
¡Qué locura con la espuma!
Probarlo todo con la boca:
la esponja y el jabón,
la plastilina y la pintura.
El sabor en la boca.
Que te duermas abrazada a mi cuello.
Tu mano agarrando la mía.
Que te seques las lágrimas con mis manos.
Tus lágrimas tan resueltas
de enojo, de susto, de angustia.
(¿Me apoyás tus manitos en los cachetes?)
Ver cómo te cambia la cara al verme.
Tu cara cuando fijás la atención en algo,
Tu cara de asombro, de alegría, de indignación.
Tu sonrisa.
(¡Tan perfecta en tu cara!)
Que elijas el auto de juguete del Guasón,
el Animalario Universal,
lo mismo que yo elegiría
y lo que nunca.
La forma en que caminás,
apoyando primero las puntas de los pies.
¿Vamos a dar una vuelta?
Por tu oreja, tu nariz, tus párpados,
por tu pelo, por tu sonrisa.
Vos y tu sonrisa.
Que me devuelve.
Que no me dejan hacer de esto,
un cuento de terror.
Chana. Mayo de 2018